jueves, 29 de octubre de 2015

Desierto de Atacama se cubre de flores gracias al fenómeno El Niño.



El fenómeno El Niño aportó las lluvias necesarias para que germinaran miles de flores de color amarillo, rojo, blanco o violeta
Foto/AFP
Un gigantesco manto de flores multicolores tapiza el desierto de Atacama, el más árido del mundo en el norte de Chile, con una intensidad no vista en casi 20 años, un maravilloso efecto del fenómeno de “El Niño”.
Sobre las inmensas laderas desérticas, florecieron miles de especies de flores de color amarillo, rojo, blanco o violeta, que han llenado de color este inmenso espacio vacío que en esta época alcanza temperaturas por sobre los 40 grados Celsius.
Miles de ‘suspiros de campo’ (nolana parradoxa) en tonos violetas y blanco y ‘añañucas’ amarillas (rhodophiala rhodocirion) emergen para vestir de color a la habitual palidez de sus tierras.
Se suman a esta fiesta de color miles de ‘garras de león’ (bomarea ovallei), una especie endémica de Chile de color rojo, y ‘patas de guanaco’ (calandrinia Longiscapa), que en varias tonalidades aportan su esplendor a este espectáculo de la naturaleza, que se suele producir cada cuatro o cinco años y que en esta ocasión ha alcanzado una intensidad no vista en décadas.
“Este año ha sido particularmente especial, porque la cantidad de agua que ha caído ha hecho que sea tal vez el más espectacular de los últimos 40 o 50 años”, dijo a la AFP Raúl Céspedes, museólogo y académico de la Universidad de Atacama.

Otro efecto de El Niño

El fenómeno climático de El Niño, que impactó con mayor fuerza este año, aportó las lluvias necesarias para que germinen los bulbos y los rizomas (tallos subterráneos que crecen de forma horizontal) que se mantienen latentes en este árido lugar.
“Cuando uno piensa en desierto, piensa en absoluta sequedad, pero hay un ecosistema que está latente y esperando para que ciertas condiciones se produzcan”, como la caída de agua, altas temperaturas y humedad, explica Céspedes.
El fenómeno de floración ha sido particularmente extenso este año.
Tras un primer brote en invierno después de las inusuales lluvias que cayeron en marzo y provocaron aluviones que dejaron más de 30 muertos en la región de Atacama, se produjo una segunda floración a inicios de esta primavera austral.
“El caso de ahora ha sido un fenómeno muy inusual, ya que debido a los aluviones de marzo, se produjo una floración especial en época de invierno, situación de la que no había registro (…) y después hubo otra floración en primavera”, dice por su parte a la AFP Daniel Díaz, director regional de Servicio Nacional de Turismo de la Región de Atacama.
“Dos floraciones en el año es algo muy inusual en el desierto más árido del mundo y eso es algo que hemos podido disfrutar en nuestra primavera, junto a gente de todo el mundo. Hay mucha expectativa e interés por conocerlo”, agregó.
Foto/AFP
El fenómeno ha sido muy beneficioso para la región, que registra un aumento de un 40% en la visita de turistas.
“Es muy inusual. Hemos venido a desayunar con las flores. Venimos de Inglaterra conduciendo alrededor del mundo”, narra a la AFP Edward Zannahand, turista inglés que disfrutaba del paisaje.

Mayor florecimiento de los últimos 18 años

Cada cinco o siete años el árido desierto de Chile se transforma en una alfombra de flores de color malva pero las abundantes precipitaciones que han mojado la hostil tierra norteña del país estos últimos meses, han propiciado el “florecimiento más espectacular de los últimos 18 años”.
“La ausencia de heladas y las precipitaciones asociadas a la ocurrencia del fenómeno climático de El Niño han generado el desierto florido más intenso desde 1997″, dijo a EFE el encargado del Banco Base de Semillas del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia), Pedro León Lobos.
Las intensas lluvias que cayeron en marzo en la zona norte del país, que provocaron aluviones y desbordamientos de ríos que dejaron 28 muertos y decenas de miles de damnificados, mostraron ahora la otra cara de la catástrofe.
Miles de suspiros, patas de guanacos y celestinas transforman el desolado paisaje entre el norte de la Serena y el Sur de Antofagasta en un tapiz multicolor de intensos olores exóticos.
Después de 10 años de sequía, este año en el norte de Chile llovió de forma abundante y en distintas estaciones, motivo por el cual el periodo de floración “se extendió de forma anormal hasta noviembre”, explicó León Lobos.
Las semillas de las 1.800 especies de plantas endémicas de Chile que florecen gracias a este fenómeno llevan entre cinco o seis años en un estado de “adormecimiento”, un periodo en el que soportan grandes sequías y cambios extremos de temperatura.
Este esfuerzo, que acaba con una floración de uno o dos meses, es parte de la estrategia de supervivencia de estas plantas para sobrevivir a un ambiente tan hostil como el desierto de Atacama.
Las inusuales lluvias hacen que el llamado “banco de semillas en el suelo” que se encontraba durante años en estado de latencia germinen y atraigan también a aves, insectos, pequeños lagartos y roedores.
La mayor concentración de flores se produce en toda la región de Coquimbo, desde Pichidangui a Los Choros, en la región de Atacama y también en los lomos de la precordillera de la región de Atofagasta, desde Chañaral hasta San Pedro de Atacama.
“En la región de Atacama el desierto florido es más impactante, pues pasa de ser un arenal a convertirse en enormes glorietas de flores”, dijo a Efe el botánico del Inia, Marcelo Rosas, quien señaló que uno de los mejores puntos para observar el espectáculo son los parques nacionales de Llanos de Challe o Pan de Azúcar.

Fuente/AFP

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